Salud laboral
Codo y antebrazo

Epicondilitis laboralEl codo de tenista lo tienen sobre todo quienes no juegan al tenis

Es una enfermedad profesional reconocida en España y una de las tendinopatías más frecuentes del brazo. Qué es de verdad, por qué el reposo y el hielo no la curan, y qué sí lo hace.

Fisioterapeuta explorando el codo de un paciente
Entre el 1 y el 3% de los adultos la sufre cada año. En puestos de trabajo manual repetitivo, bastante más.

Qué es y qué no es

La epicondilitis lateral es un dolor en la cara externa del codo, en el punto donde se anclan los músculos que extienden la muñeca y los dedos. Durante décadas se explicó como una inflamación, y de ahí el sufijo. Hoy sabemos que en la fase crónica apenas hay inflamación: lo que hay es un tendón desorganizado por sobrecarga repetida que no ha tenido tiempo de adaptarse. Por eso la literatura prefiere hablar de tendinopatía lateral del codo, y por eso los antiinflamatorios ayudan poco a medio plazo.

El detalle importa porque cambia el tratamiento. Si fuera una inflamación, el reposo y el hielo la resolverían. Como es un tendón que ha perdido capacidad de carga, lo que necesita es recuperar esa capacidad, y eso se hace cargando, de forma progresiva y controlada.

Por qué es una enfermedad profesional

Está en el cuadro de enfermedades profesionales del RD 1299/2006, en el grupo de las causadas por agentes físicos, asociada a trabajos que exigen movimientos repetidos de prensión o extensión de la mano y supinación del antebrazo. La lista de oficios es larga: carniceros, pescaderos, mecánicos, chapistas, pintores, personal de limpieza, cocina, montaje en cadena y, cada vez más, quien pasa la jornada con ratón y teclado en una posición forzada.

Lo que la hace cara no es la gravedad sino la duración. Es una lesión que se cronifica con facilidad si se sigue trabajando igual, y los episodios largos son los que generan bajas repetidas, cambios de puesto y, en los casos declarados como profesionales, expediente. La mayoría de los casos mejoran en un año incluso sin tratamiento, pero un año de dolor en un puesto manual es un año de menor rendimiento y de compensaciones que acaban doliendo en el hombro.

Cómo reconocerla

Dolor en la parte externa del codo que aumenta al coger objetos con la palma hacia abajo, al girar una llave, al levantar una taza llena o al dar la mano. Suele haber pérdida de fuerza de agarre, más por dolor que por debilidad real, y el punto duele a la presión directa. La rigidez matutina es habitual. Si el dolor baja por el antebrazo con hormigueo en los dedos, o si hay dolor en la cara interna del codo, la explicación es otra y conviene una valoración.

Qué funciona, qué funciona a corto plazo y qué no

  1. Persona haciendo extensión de muñeca con una mancuerna ligera, bajando despacioRecomendado

    Ejercicio de carga progresiva

    El trabajo excéntrico e isométrico de los extensores de muñeca es el tratamiento con mejor evidencia a medio y largo plazo. Doce semanas, con carga que sube según tolerancia. No es cómodo al principio, y ese es el punto.

  2. Codo con una cincha de epicondilitis colocada bajo el antebrazoCon matices

    Infiltraciones y coderas

    El corticoide alivia mucho las primeras semanas y empeora el resultado al año frente a no hacer nada: recurre más. La cincha reparte la tracción y ayuda a trabajar con menos dolor, como apoyo, no como solución.

  3. Brazo en reposo con bolsa de hielo sobre el codoEvitar

    Reposo prolongado y hielo

    Alivian el día y no cambian el tendón. Semanas sin cargar dejan un tendón más débil que vuelve a fallar al volver al puesto. Lo que hay que parar es el gesto que sobrecarga, no el brazo entero.

Qué cambiar en el puesto

La primera medida es reducir la fuerza y la repetición del agarre: herramientas con mango grueso y antideslizante, que piden menos fuerza, y rotación de tareas para que el mismo gesto no dure horas. La segunda es la posición de la muñeca: cuanto más extendida y más girada, más tracción en el epicóndilo; en oficina eso significa ratón cerca del cuerpo, antebrazo apoyado y muñeca neutra, no doblada hacia arriba. La tercera son las micropausas, veinte o treinta segundos de soltar el agarre y mover la muñeca cada media hora, que el tendón agradece más que un estiramiento largo al final del turno.

Y un ejercicio preventivo con respaldo: extensión de muñeca con una carga ligera, tres series de quince, bajando despacio, tres veces por semana. Es lo mismo que cura la lesión, en dosis menor. En una plantilla con puestos de agarre repetido, enseñarlo cuesta diez minutos y evita meses.

  1. Coombes BK, Bisset L, Vicenzino B. Efficacy and safety of corticosteroid injections and other injections for management of tendinopathy. Lancet 2010. PubMed
  2. Bisset L, et al. Mobilisation with movement and exercise, corticosteroid injection, or wait and see for tennis elbow: RCT. BMJ 2006. PubMed
  3. Shiri R, et al. Prevalence and determinants of lateral and medial epicondylitis. Am J Epidemiol 2006. PubMed
  4. Real Decreto 1299/2006, cuadro de enfermedades profesionales. BOE

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